El cambio climático en cifras

Tony Blair nombra asesor sobre lucha contra cambio climático a Al Gore (exvicepresidente de EEUU). La película que protagoniza Gore debe de haberle impactado. No voy a entrar ahí, las razones por las que se toma conciencia de un problema son muy variadas… Se piensa que puede ser una forma de presionar a Bush que no quiso acogerse al control de emisiones que se propuso en el Protocolo de Kioto porque perjudicaba a la economía de los EEUU.

Como sabréis EEUU es el mayor emisor de gases efecto invernadero (antiguas tecnologías dependientes de combustibles fósiles y mucha población). Sólo algunos estados voluntariamente se han decidido a tomar algunas medidas para reducir las emisiones. California es uno de ellos (Israel cuentanos como se respira allí).

EL detonante ha sido el Informe Stern del gobierno británico. En palabras del economista de prestigio Nicholas Stern:
"La inacción costará a la economía mundial entre un 5 y un 20 % del Producto Interior Bruto, mientras que reducir las emisiones de CO2 ahora, como propone, representaría sólo un 1 por ciento del PIB".
Además "las grandes inundaciones y sequías dejarían como resultado 200 millones de refugiados".

Hay que tomar medidas urgentes y nos va a costar dinero a todos, pero lo que viene a decir el informe es que de continuar así el daño será irreparable y el coste económico mucho mayor.
Para el año 2050 la emisión de gases deberá haberse reducido entre un 60-80% respecto de lo que se emitía en 1990.

Era fundamental que no sólo los científicos o ambientalistas tomaran parte en los aspectos que al medio ambiente se referieren. Llevaban años anunciándolo. Es una muestra de que todos tenemos algo que decir, sea cual sea nuestra profesión. Al final ser verde va a resultar que va a ser rentable, ¡menuda noticia!.

Actualización 14 dic 2006:
Resumen del Informe Stern en castellano.

3 pensamientos en “El cambio climático en cifras

  1. Bueno, el informe Stern realmente no es el primero que avisa de estas cosas, pero se da la circunstancia de que es el primero que ha aparecido bajo la égida de alguien de la talla de Tony Blair, y por eso se ha publicitado más (otro tema también este para discutir: ¿hasta qué punto son los medios los que deciden de qué se habla y de qué no? ¿Hasta qué punto el informe Stern ha sido tan discutido solamente por las consecuencias que anuncia, independientemente de la atención que le hayan prestado los medios? Tema quizá para otra entrada en el foro).
    En los Estados Unidos, el tema del calentamiento global, al menos hasta ahora, no ha cuajado todo lo que debería porque se ha politizado (tremendo error en esta sociedad tan polarizada, porque en el momento en que algo se identifica como “causa” de un partido concreto, automáticamente deja de interesarle a la otra mitad de la población). En otras palabras, se ha identificado la lucha contra el calentamiento global como un asunto político, con un partido, el demócrata, a favor (aunque de forma bastante tímida) de tomar medidas, y otro, el republicano, abiertamente en contra. La razón por la que, hasta la fecha, el gobierno de los EEUU (republicano, recordemos) no ha apoyado ninguna iniciativa en la línea de Kyoto es, fundamentalmente, el supuesto efecto pernicioso que el control de las emisiones tendría sobre la economía, puesto que, en principio, habría que “controlar” a las industrias y las actividades más contaminantes, anatema ello de toda la vida para el partido republicano. La defensa “científica” de esta posición es que, según el discurso republicano, no se ha probado una relación concluyente entre la actividad humana y el fenómeno del calentamiento (fenómeno cuya mera existencia también se pone en entredicho). De la otra banda, el partido demócrata no ha tenido éxito a la hora de proponer una alternativa unificada y definida a la política (o la falta de política, mejor dicho) ambiental del actual gobierno.
    Con todo, parece que algunas cosas van cambiando. Por un lado, se ha ido desarrollando últimamente una conciencia a favor de la inversión en energías renovables como alternativa a los combustibles de origen fósil. Hay que decir que esto ha sido posible, en gran parte, porque durante los dos últimos años el petróleo ha estado en alza y ha llegado a pagarse por galón de combustible (1 galón = casi 4 litros) alrededor de $3. Desde Europa, donde el precio de la gasolina ha sido siempre mucho más alto que en aquí, la cifra causa risa, pero en EEUU, donde es normal conducir hora y media todos los días para ir a trabajar, este precio está comenzando a convertirse en un gasto importante para muchos. Por otro, empieza a haber cierta sensación de urgencia ante lo que pueda pasar en territorio norteamericano si los cambios se acentúan: la pasada temporada de huracanes (2005), que causó pérdidas billonarias, puso a muchos en alerta ante lo que podría avecinarse (aunque es cierto que esta temporada ha resultado muchísimo más tranquila de lo que se preveía… al menos en el Caribe, ya que en el Pacífico la temporada ha sido extremadamente activa).
    Quizá las cosas estén empezando a cambiar. Contra todo pronóstico, el senado de California ha aprobado hace pocas semanas un plan que prevé la reducción de emisiones de CO2 en un 25% durante la próxima década, iniciativa pionera en el mundo. Coincide además que dentro de cinco días habrá elecciones a las cámaras de representantes (no presidenciales) y parece que los republicanos van a sufrir un serio varapalo. Lo que sí está claro es que se necesita un cambio de gobierno para que haya al menos una posibilidad de que comiencen a implementarse medidas eficaces para la reducción de la emisión de gases contaminantes. Hay recordar también que los EEUU producen la cuarta parte de las emisiones de dióxido de carbono del planeta, por lo que cualquier iniciativa seria a favor de la reducción de dichas emisiones debe pasar necesariamente por la aceptación del gobierno estadounidense. Esperemos que dicha aceptación no tarde mucho en llegar.

  2. Los medios indudablemente han dado más crédito al informe Stern que a otras evidencias propuestas por otros expertos, y evidentemente el peso del respaldo de Blair se tiene que notar.

    La comunidad científica, en un 75%, apoyaba la teoría del cambio climático por origen antrópico, había evidencias (bioindicadores) de que la temperatura estaba aumentando en todo el planeta y tambien se podía establecer una causa-efecto con respecto del CO2.
    Pero no ha interesado darle crédito.
    Con todo esto, y con las demás problemáticas ambientales, porque esto no ha hecho más que empezar, hay ciertos sectores científicos a los que se les da o se les ha venido dando menos crédito, ya no sólo a las organizaciones ecologistas, sino a todas las ciencias naturales o ambientales. Si no se trata de desarrollar una vacuna, investigar una plaga que asola cosechas, producir energía, infraestructuras de desarrollo…no interesa. Y no digo que todas estas actividades no sean importantes, lo son, pero el medio ambiente ha sido la segunda asignatura desde siempre.
    Lo digo como reflexión. La legislación empieza a preocuparse un poco más de este tema pero por encima de todo está el “Desarrollo económico” y claro como el medio ambiente no parece que nos de de comer…
    No lo parece pero el medio ambiente lo es todo. Todos los recursos los extraemos de la naturaleza: todos.
    ¿Porqué nos cuesta tanto entender eso?

    Gracias por tu aportación Isra.

  3. Pingback: Protocolo Kioto - Pagina 8 - En Blogalaxia

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