De aquellos barros, estos lodos


Agua y lodo anegan Cee y Vimianzo ( La Coruña) por cuarta vez en un mes: La Xunta lo achaca a los incendios. Las lluvias intensas inundaron calles, casas, carreteras del municipio y provocaron que un tren descarrilara. Se dice que fue el "día más lluvioso" de los últimos 50 años.

lodo en playa de CeeLos lodos arrastrados por el agua iban cargados de cenizas, tierra quemada, ramas y piedras, producto de los incendios que asolaron los montes gallegos este último verano.
También cayeron dos puentes por la fuerza del agua vertida desde los montes incendiados en Campo Lameiro. En numerosas marisqueras se echo a perder el molusco a causa del agua cargada de cenizas y barro, y muchas playas están llenas de suciedad. Estos son algunos daños, además de vidas humanas.

La causa de tanto desastre dicen que son los incendios, aunque no es del todo cierto.

Un temporal y las lluvias tan intensas no se sabe cuando pueden suceder pero siempre es posible que ocurra. Sucede en la naturaleza y los hidrólogos lo llaman periodo de retorno que es la probabilidad de que se produzca una determinada precipitación o un determinado caudal. Por ejemplo una vez cada 50 años.

En una cuenca el agua de lluvia escurre a favor de la pendiente y los ríos fluyen tendentes a ocupar el lugar más bajo de la misma. Este principio básico que nunca fue un secreto parecemos haberlo olvidado. Tradicionalmente el hombre se ha establecido en los lugares más aptos y seguros; ahora todo vale, incluidos los cauces de los ríos. Parece ser que tres de los ríos que pasaban por Cee estaban canalizados.
Lo raro es que no hubiera ocurrido algo así antes, claro que, quien va ahora a reclamar por una casa que igual compró hace 20 años.

Los incendios hicieron su parte.

Cuando llueve en el monte parte del agua se infiltra en el suelo. La otra parte es interceptada por la vegetación, por sus hojas, desde donde el agua se evapora.

Si llueve durante más tiempo llega un momento en que las hojas, tallos y tronco no pueden retener más agua en su superficies. El agua, con algo más de retraso, llega al suelo.
El suelo tiene una capacidad de infiltración de manera que cuando se producen precipitaciones intensas en periodos cortos de tiempo, el suelo no es capaz de absorber todo el agua que llega, escurriendo por la superficie del terreno. A esto se le llama escorrentía superficial.

El agua que escurre superficialmente tiene una gran capacidad de arrastre de materiales sobre suelo desnudo, pero si hay vegetación, esta capacidad disminuye hasta una cuarta parte, así como el tiempo que tarda en llegar al cauce.
La vegetación además toma agua del suelo y favorece la infiltración, retrasando la escorrentía.

erosiónLa capacidad erosiva de la lluvia tras un incendio o sobre una superficie sin vegetación es total:
No hay interceptación de las gotas de lluvia que erosionan directamente el suelo al caer, la infiltración es menor porque es un suelo sin vida (raíces, materia orgánica) y la escorrentía es máxima, de manera que dependiendo de la intensidad de la lluvia y la duración, será capaz de mover grandes cantidades de materiales hasta los cauces de los ríos.

Todos los años se vierten al mar millones de toneladadas de suelo procedentes de todas nuestras cuencas, que suponen miles de hectáres de suelo perdidas. Las regiones más afectadas son levante y sur de la Península ibérica por las fuertes pendientes y las lluvias torrenciales.
El origen de este tipo de erosión es por completo humano y es uno de los problemas ambientales más importantes de España.

Según Naciones Unidas España es el único país europeo con muy alto riesgo de desertificación por erosión.

fotos: lodos y ramas en costa da morte EFE/Erosión de randomrobert creative commons

 

3 pensamientos en “De aquellos barros, estos lodos

  1. No cabe duda que los incendios tuvieron mucho que ver en este desastre, pero el verdadero problema radica en la modificación de los cauces fluviales. No debemos olvidar catástrofes similares como las de Yebra y Almoguera en Guadalajara o la de Biescas en Huesca.

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