Respuestas vegetales al cambio climático II: Biodiversidad

La biodiversidad o diversidad biológica contempla la variedad de ecosistemas, de seres vivos (desde bacterias a plantas y animales), así como la variedad genética en una especie (ya hablamos del concepto de biodiversidad aquí).

Cuanto mayor sea la diversidad genética de las especies vegetales, mayor será la capacidad de adaptación a posibles perturbaciones, desde el ataque de plagas a un cambio en el clima.
La diversidad genética ha sido clave en la evolución y pervivencia de ecosistemas y especies hasta nuestros días. Por ejemplo: si una enfermedad afecta a una especie, sean animales o plantas, tendrán más posibilidades de reponerse aquellas poblaciones que sean más biodiversas; unos individuos sucumbirán y otros podrán desarrollar inmunidad o ser más resistentes. Una población que sea menos biodiversa en general tendrá menos posibilidades de que algunos individuos sobrevivan. Este es el caso de cultivos en que se usan clones o poblaciones en las que la reproducción o intercambio genético se produce entre un grupo reducido de individuos. Este supuesto depende de la enfermedad y también del "estado de salud" de la población pero en general el recambio genético supone una ventaja frente a cualquier perturbación, como es el caso del cambio climático.

Frente a la tendencia actual de pérdida de biodiversidad, ya comentada en la introducción, en ECOFIARB han estudiado dos especies forestales muy interesantes: la gayuba y la sabina albar.

Gayuba: con frutos o bayasLa gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) es una mata rastrera con una gran amplitud ecológica puesto que la encontramos de 0 a 2.000m de altitud y en distintos tipos de suelos. Se halla sobre todo en la mitad este de la Península Ibérica y raramente en el sur.
Se propaga activamente y tapiza grandes extensiones fijando el suelo. Por ello es una especie muy interesante para su uso en terrenos expuestos a erosión como son taludes de carreteras o áreas incendiadas.

En el estudio han observado que aunque produce muchas flores, pocas dan lugar a frutos y de éstos frutos muy pocos presentan semillas viables (no germinan). Por lo tanto la conclusión es que posee un recambio genético escaso.

Si bien la gayuba se reproduce muy bien por esquejes (un esqueje no deja de ser un clon de la planta de la que procede), su capacidad de producción de semilla viable depende de factores externos como es la proliferación de insectos que polinicen las flores, los cuales dependen de los distintos factores ambientales.
Por su escasa capacidad de intercambio genético, el cambio climático puede llevar a la desaparición de esta especie.

Sabina albarLa sabina albar (Juniperus thurifera) es un árbol de la familia de las cupresáceas (cipreses, enebros) y es una especie relicta que data del período terciario. Hoy día podemos encontrarla en España, los Alpes franceses y norte de África. En la Península Ibérica se encuentra en las montañas interiores del centro, centro norte (sabinares del Arlanza, Burgos) y este. 

De crecimiento muy lento, domina sólo en condiciones extremas: heladas fuertes y sequías rigurosas, situándose en  parameras altas y laderas expuestas.

La única forma de reproducción de esta especie, de fructificación bienal (cada 2 años), es mediante semilla. En el estudio han observado que tan sólo un 4% de esa semilla es viable. En estas condiciones, es realmente asombroso que haya sobrevivido hasta nuestros días y esto se debe a su longevidad, en ocasiones de varios centenares de años.

Las conclusiones para la sabina albar y para las especies con poca producción de semilla viable, son poco alentadoras frente al cambio climático.
La solución para su repoblación es algo compleja, puesto que requiere la recogida de grandes cantidades de semilla, separación de las viables, y esperar a su germinación que puede tardar 2-3 años.

Referencias: conclusiones del proyecto ECOFIARB vistas en Plantas en acción.
fotos: Gayuba de Ómar Runólfsson, CC / Juniperus thurifera de Daniel Montesinos, CC

Actualización:
Sobre Juniperus thurifera: En esta web de Daniel Montesinos podéis encontrar amplia información sobre la sabina albar: desde ecología hasta los resultados de algunas de las últimas investigaciones para esta especie. Algunos de estos resultados han sido utilizados en el proyecto ECOFIARB.

(gracias Dani)

Respuestas vegetales al cambio climático I: Introducción

ecofiarb

"Plantas en acción: desafíos ante el cambio climático" es el título de una exposición que tuve la ocasión de ver hace unas semanas en el Museo de la Ciencia de Valladolid.
En ella se exponían las principales conclusiones que un grupo de científicos del CSIC ha obtenido tras 3 años de investigación sobre las respuestas de los vegetales ante el cambio climático.

Tanto los contenidos de la exposición como los resultados del estudio me han parecido muy interesantes para desarrollar distintos conceptos de interés general. Puesto que el estudio abarca aspectos de diversa índole trataré estos temas a lo largo de varios posts que clasificaré por temáticas.

El objetivo fundamental del estudio han sido las especies mediterráneas leñosas (árboles y arbustos) y el estudio de técnicas para la restauración de la biodiversidad y funcionalidad de hábitats degradados.

La vegetación mediterránea que conocemos hoy es el resultado de siglos de adaptación vegetal a estreses naturales como son la sequía y las oscilaciones climáticas, típicas de nuestra región, y no naturales como es la presión antrópica. El hombre ha tomado parte activa en el modelado de nuestro paisaje mediterráneo ejerciendo una presión sobre los ecosistemas a través de la extracción de madera, leña, corcho, resina y la creación y mantenimiento de praderas para pastos.

A mediados del siglo pasado comenzó la despoblación de los núcleos rurales y el consiguiente abandono del campo. La cabaña extensiva (que es el ganado que se cría en pastos "naturales" a diferencia de la intensiva: en granjas) contribuía a la limpieza del monte donde hoy se extiende el matorral. Los distintos recursos que se extraían de los bosques, como por ejemplo la extracción de leñas, obligaba a los beneficiarios a un buen uso y cuidado de los montes.
En la actualidad las repoblaciones forestales monoespecíficas (plantaciones de una sola especie) y la praderas invadidas por el matorral han supuesto un aumento de vegetación. Esto trae como resultado un riesgo de incendios de mayores consecuencias (por la extensión, debido a la continuidad de material combustible con que se encuentra el fuego) y un empobrecimiento en cuanto a la variedad (biodiversidad) de especies.
Trataré el concepto de biodiversidad en el siguiente post pero al hilo de esta pequeña introducción sobre la situación actual adelanto una de las conclusiones que señala el estudio.

En principio la mayor densidad de vegetación produce efectos beneficiosos. La vegetación protege al suelo de la erosión y se incrementa la infiltración de agua en el suelo. Pero esta misma vegetación que antes no estaba, absorbe más agua en verano, haciendo disminuir el nivel de la capa freática. En el futuro este efecto podría hacer que las especies más dependientes de la capa freática, con mayores requerimientos de agua, desaparecieran.

Web del Proyecto: ECOFIARB.
Coordinador e investigador principal del estudio: Fernando Valladares, (participa también en el proyecto TALMED sobre especies y métodos para la revegetación de taludes).
Autora de la exposición: Susana Domínguez