
"Plantas en acción: desafíos ante el cambio climático" es el título de una exposición que tuve la ocasión de ver hace unas semanas en el Museo de la Ciencia de Valladolid.
En ella se exponían las principales conclusiones que un grupo de científicos del CSIC ha obtenido tras 3 años de investigación sobre las respuestas de los vegetales ante el cambio climático.
Tanto los contenidos de la exposición como los resultados del estudio me han parecido muy interesantes para desarrollar distintos conceptos de interés general. Puesto que el estudio abarca aspectos de diversa índole trataré estos temas a lo largo de varios posts que clasificaré por temáticas.
El objetivo fundamental del estudio han sido las especies mediterráneas leñosas (árboles y arbustos) y el estudio de técnicas para la restauración de la biodiversidad y funcionalidad de hábitats degradados.
La vegetación mediterránea que conocemos hoy es el resultado de siglos de adaptación vegetal a estreses naturales como son la sequía y las oscilaciones climáticas, típicas de nuestra región, y no naturales como es la presión antrópica. El hombre ha tomado parte activa en el modelado de nuestro paisaje mediterráneo ejerciendo una presión sobre los ecosistemas a través de la extracción de madera, leña, corcho, resina y la creación y mantenimiento de praderas para pastos.
A mediados del siglo pasado comenzó la despoblación de los núcleos rurales y el consiguiente abandono del campo. La cabaña extensiva (que es el ganado que se cría en pastos "naturales" a diferencia de la intensiva: en granjas) contribuía a la limpieza del monte donde hoy se extiende el matorral. Los distintos recursos que se extraían de los bosques, como por ejemplo la extracción de leñas, obligaba a los beneficiarios a un buen uso y cuidado de los montes.
En la actualidad las repoblaciones forestales monoespecíficas (plantaciones de una sola especie) y la praderas invadidas por el matorral han supuesto un aumento de vegetación. Esto trae como resultado un riesgo de incendios de mayores consecuencias (por la extensión, debido a la continuidad de material combustible con que se encuentra el fuego) y un empobrecimiento en cuanto a la variedad (biodiversidad) de especies.
Trataré el concepto de biodiversidad en el siguiente post pero al hilo de esta pequeña introducción sobre la situación actual adelanto una de las conclusiones que señala el estudio.
En principio la mayor densidad de vegetación produce efectos beneficiosos. La vegetación protege al suelo de la erosión y se incrementa la infiltración de agua en el suelo. Pero esta misma vegetación que antes no estaba, absorbe más agua en verano, haciendo disminuir el nivel de la capa freática. En el futuro este efecto podría hacer que las especies más dependientes de la capa freática, con mayores requerimientos de agua, desaparecieran.
Web del Proyecto: ECOFIARB.
Coordinador e investigador principal del estudio: Fernando Valladares, (participa también en el proyecto TALMED sobre especies y métodos para la revegetación de taludes).
Autora de la exposición: Susana Domínguez
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Hace unos meses escuché en la televisión a un empresario levantino, completamente seguro de sí mismo, convencido de la validez de sus argumentos, afirmar:"Sólo queremos seguir haciendo lo que hemos hecho hasta ahora, nada diferente; pero se nos ha terminado el agua y necesitamos que la traigan de otro sitio. ¿Quién puede oponerse a eso?".
Este domingo 22 de abril en la 2 de TVE a las 21:30 se emitirá el primer capítulo de la serie documental titulada "Las tareas del agua".





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