Archivo de Febrero, 2007

Paisajismo

Palacios de Compludo

El paisajismo es un concepto subjetivo; para unos el paisaje más bonito puede ser los olivares de Jaén mientras que para otros no hay nada como la verde Asturias. En cualquier caso la psicología y la cultura tienen mucho que ver con cómo valoramos un paisaje, sobre todo cuando se ven incluídas edificaciones; no nos produce el mismo efecto una iglesia románica que un bloque de 10 plantas de altura.
En las ciudades todos conocemos ejemplos de construcciones mal planteadas por el hecho de estar en medio de un casco antiguo lleno de encanto, pero también se produce este efecto en áreas rurales en que el entorno natural tiene un mayor valor; un valor añadido que es el paisaje y que a menudo se ve socavado por falta de una visión global. Granjas o naves de uso agrícola, viviendas u hoteles rurales que con algunos arreglos (de pintuna, de elección de los materiales de construcción o de elección de una localización distinta) se integrarían mejor en el paisaje.

Quizá el paisajismo sea una de las cuestiones menos preocupantes en cuanto a que no parece algo urgente a lo que poner solución. Pero si se tuviera más en cuenta a la hora de plantearse nuevas costrucciones, probablemente estaríamos contribuyendo a un entorno más protegido.
El ya famoso Hotel Algarrobico es un ejemplo del mal plateamiento urbanístico que no sólo atenta contra el buen gusto sino contra la Ley de Costas de 1998 y contra el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del Parque de Cabo de Gata-Níjar. Estamos tan acostumbrados a ver como costas y zonas del interior son tapizadas por cemento y ladrillo que acaba pareciendo hasta normal.
Por otra parte el paisaje tiene un valor no reconocido, no tiene un precio de mercado; el bienestar que nos produce su contemplación se podría considerar una externalidad positiva de un monte o una costa bien conservado y cuidado (en explotación o no) y por qué no, también aporta un incentivo extra a las poblaciones colindantes como valor turístico.
Debería importarnos aun cuando nunca vayamos a visitar ese lugar, ni a admirar ese paisaje por el mero hecho de que es patrimonio de todos.

Como pequeño ejemplo práctico os propongo una encuesta fotográfica de un estudio sobre Urbanismo Sostenible y Paisaje que esta realizando un grupo de investigación de la Universidad de Extremadura.
Estudian el grado de integración de nuevas edificaciones residenciales en entornos rurales a consecuencia de su incremento en el norte de Extremadura debido al turismo.
En concreto investigan qué grado de sensibilidad tenemos frente al impacto sobre el paisaje.
Podéis realizar la encuesta aquí.

Foto: Palacios de Compludo (León)

Pasemos a otro tema

pasemos a otro tema

Ya podéis ir pasando a otro tema quienes así lo deseéis, el botoncito de arriba ya está activo.

Pasemos a otro tema es un espacio al que iremos dando fondo y forma. Acogerá cuestiones o temas que no encajan en este blog ni en pingüinolab, por tanto participaremos en sus contenidos tanto tanto Javi Valdés como yo.

Un saludo

Captadores de nieblas

El árbol del agua

Cuenta una leyenda canaria que existía un árbol en la isla del Hierro de cuyas hojas goteaba tal cantidad de agua que suministraba a los lugareños toda la que necesitaban.
Los naturales de la isla, llamados bimbaches, lo consideraban su árbol sagrado. Éste árbol era el garoé.
Durante la conquista europea de canarias (S.XV), los soldados buscaron la rendición de los bimbaches mediante el control de las escasas fuentes de agua de la isla.
Pensaron que al controlar este preciado recurso, los bimbaches, muertos de sed se someterían.
Pero los bimbaches tenían oculto su árbol sagrado. Al pie del árbol había unas albercas donde recogían el agua del Garoé, que mantenían vigiladas y ocultas a los soldados mediante vegetación y ramas.
Pasaba el tiempo y los conquistadores no se explicaban cómo podrían estar subsistiendo los bimbaches sin agua. No se imaginaban su secreto. Pero un día, una isleña enamorada de uno de los soldados, delató la existencia del árbol bajo la promesa de guardar el secreto. El soldado vió su oportunidad de convertirse en el héroe de la conquista y traicionó a la muchacha que fue condenada a muerte por su propio pueblo por desvelar el secreto.

Garoé, El HierroEstá documentada la existencia de este gran garoé, que fué descuajado por un huracán en 1610.
El garoé (Ocotea foetens) es una especie endémica de Canarias y la isla de Madeira, y propia de la laurisilva canaria (o bosque de lauráceas), que se da entre los 500 y los 1.200 metros de altitud sobre el mar (media montaña). Los bosques de lauráceas son umbríos, densos y muy húmedos.

En invierno las islas reciben frecuentes lluvias procedentes de los vientos del noroeste, pero en verano las precipitaciones recogidas disminuyen notablemente. La laurisilva resiste a la estación seca debido a las nieblas o "mar de nubes" que se forman como resultado de los vientos alisios cargados de humedad (del noreste) al ascender por las laderas de las montañas.

Las precipitaciones horizontales u ocultas, son las nieblas, el rocío, las heladas y la humedad atmosférica. La cantidad de agua que aportan no la miden los pluviómetros convencionales.

Las nieblas en algunos lugares son capaces de depositar grandes cantidades de agua al circular por superficies boscosas. Este es el caso de la laurisilva canaria, de los bosques de nieblas del Amazonas o de los bosques de sequoyas de EEUU.
Existen algunas regiones desérticas o con escasas lluvias en las que también se dan este tipo de nieblas, lo que ha llevado a buscar su aprovechamiento para abastecimiento humano a pequeñas poblaciones o para agricultura.

La experiencia pionera la llevaron a cabo hace 40 años dos sacerdotes docentes del departamento de Física de la Universidad del Norte (Chile), Germán Saá y Carlos Espinosa en el desierto de Atacama, en una región en la que llovía cada 10-11 años. Observaron el fenómeno de las nieblas en montañas sobre las que incidían los vientos alisios (en el hemisferio sur desde el suroeste). En esta región se observaban nieblas unos 200-220 días al año, de manera que se propusieron captar esta humedad de alguna forma y ensayaron distintos dispositivos. Hicieron alguna pequeña repoblación con la que corroboraron que los arbolitos con su función "atrapanieblas" podían autoabastecer sus necesidades hídricas.

Ya en los 80 se consiguió instalar una malla de plástico de 2.400m2 con la que se abastecía a la población de Chungungo de 400 habitantes con una dotación de 40 litros por habitante y día.
El fundamento es bien sencillo; la malla se coloca verticalmente y en la dirección del viento, y retiene la humedad en su superficie, que tras escurrir se recoge en un depósito.
Se han sucedido numerosos proyectos tras este, que son capaces de proporcionar agua para beber y para cultivar pequeñas huertas a asentamientos humanos carentes de recursos.

Atrapanieblas en Namibia

Pequeños atrapanieblas con depósitos.

Frente al avance de los desiertos en zonas propensas a nieblas acompañadas de viento, se podrían llevar a cabo amplias repoblaciones, instalando grandes captores de mallas con un depósito que acumule el agua de riego hasta que la repoblación alcance la talla suficiente como para autoabastecerse. Si lo que se quiere es plantar un número pequeño de árboles se puede colocar una malla individual a cada arbolito que le proporcione el agua necesaria hasta que el árbol subsista por sí mismo.

La recuperación de estas zonas podría suponer la transformación del suelo y la restauración de su cuenca hidrológica de cauces permanentes. Para los asentamientos humanos significaría una mejora de sus condiciones socio-económicas al disponer incluso de agua para llevar a cabo una pequeña agricultura.

Fotos: Árbol Garoé II de trebol-a, CC / Pequeños atrapanieblas en Namibia de Jean-Claude Coutasse
Referencias: Andrés Acosta Baladón, "Captación de nieblas: fundamento, experiencias y aplicaciones en el ámbito forestal", 2003.

Nos comemos el Amazonas

Word Press Photo

Deforestación del Amazonas debida a las plantaciones de soja para alimentación de ganado, sobre todo europeo. Brasil.

Esta foto ha recibido el segundo premio de Word Press Photo, en la categoría "Temas de actualidad" (visto en a desgana). La foto, realizada por Daniel Beltrá, colaborador de Greenpeace, forma parte de una campaña de esta organización contra la plantación de soja en el Amazonas.
Extensos cultivos sirven de excusa para expropiar a los indígenas de sus tierras y eliminar los bosques.
El ganado de Europa y EEUU podría estar alimentándose a base de piensos procedentes de estas explotaciones. Apuntan que en algunas situaciones la adquisición de terrenos es fraudulenta y algunos grupos y empresas españolas podrían estar haciendo uso de piensos de este origen.
No me extrañaría nada, con la madera de talas ilegales ocurre lo mismo.

Podéis leer más sobre esta campaña aquí.

Foto: Daniel Beltrá

El desafío del cambio

hacia el optimismo informado

Uno de los comentarios a un post anterior me ha hecho reflexionar.
El comentario lo hizo Wilde y decía lo siguiente:

"La naturaleza es sabia, y es por eso que ella superará el cambio climático adaptándose a los cambios; nosotros no. Esa es la ironía total, que en realidad nos estamos suicidando sin más. Las especies animales también saben adaptarse a los cambios con el transcurrir del tiempo. El mundo vegetal, pues también. Al final ellos resucitarán. ¿Y nosotros?. Al lugar que nos corresponde por méritos propios. La nada."

No me ha chocado el pesimismo o el realismo que irradia, en mi fuero interno hay días en que yo pienso de un modo parecido.
Entonces…¿que sentido tiene nuestra lucha? Esta es un pregunta que me hago cada vez que me siento a escribir y a la que siempre trato de dar respuesta de una forma u otra.

Aquí siempre hablamos de cambiar hábitos, de cambiar de mentalidad hacia un mayor respeto por la naturaleza, de evolucionar hacia proyectos sostenibles.
Hoy día existe un atenuante, puesto que se trata de un cambio condicionado por la patente amenaza del cambio climático. Pero hoy me quiero centrar en el cambio social e individual, en la respuesta al cambio.

Partimos de la base de que se trata de un cambio positivo. Este punto podría ser discutible según para qué sectores; por ejemplo, una empresa que obtiene beneficios de actividades que implican degradación del medio. Creo que todos estaremos de acuerdo en que una actividad humana sostenible y respetuosa con el medio ambiente es un cambio positivo para el planeta y la biosfera.

Según los expertos en estos temas (que no yo), cuando un individuo o conjunto de individuos se enfrenta a un cambio positivo, cualquiera que sea la naturaleza del cambio, pasará por distintas fases, y dependiendo de la actitud con que lo acometamos, el cambio será efectivo o no.

La primera fase se denomina optimismo desinformado. Desconocemos los costes necesarios para llevar a cabo ese cambio, sin embargo la idea de contribuir a un mundo más limpio, más sostenible, más verde, es tan altruista y entusiasta que no deja espacio para el pesimismo. Todo el mundo quiere colaborar, aunque no sepa muy bien como.

En una segunda fase nos aborda el pesimismo informado. Se da cuando disponemos de una mayor información, descubrimos las dificultades y los costes que entraña el cambio.

Cada persona tiene su propio nivel de tolerancia al pesimismo: si se excede dicho nivel, se produce el abandono del proceso de cambio. Esta fase implica dudar de la decisión de cambio, mientras que el abandono implica revertir la situación.
La opinión de Wilde, que ha motivado este post, sería un buen ejemplo de pesimismo informado.
¿Y quién no es pesimista cuando vemos que a pesar de las herramientas disponibles de gestión del medio natural, se siguen realizando actuaciones y proyectos incongruentes?

A pesar de que el pesimismo informado es inevitable, no ocurre lo mismo con el abandono, ya que depende del grado de tolerancia que posea cada individuo.

El pesimismo nunca desaparece de forma repentina, se reduce paulatinamente y la persona ingresa en la etapa del realismo optimista. Conocemos las dificultades a las que nos enfrentamos y somo capaces de aportar soluciones.

A medida que vislumbren algunos resultados, se producirá la transición a la fase de optimismo informado que refleja una firme confianza como resultado de una dura lucha hacia el cambio.

El éxito del cambio se basa en el nivel de compromiso. Es un nivel de compromiso individual y colectivo que requerirá tiempo, energías, dinero…
¿A qué estamos dispuestos a renunciar?¿Qué somos capaces de aportar?

Para aquellos que estéis en la segunda fase, mucho ánimo.

(Ya se que lo mío no es la sociología pero un día el pingüino me habló de este proceso y me pareció muy interesante. Witi, me puedes corregir, no te cortes.)

Referencias: "El desafío de la administración del cambio" Luis del Prado; Respuesta a los cambios positivos, pag 65.
Gráfico: dibujado para la ocasión por pingüinolab.

Apagón contra el cambio climático

J.R.Mora

La tele también. Son sólo 5 minutos.

Como ya fue noticia en distintos medios y no iba a aportar mucho dedicándole un post en este blog, simplemente enlacé el apagón contra el cambio climático en el banner que aparece en el menú de la derecha. abajo.

Poco a poco se han ido sumando el apoyo de diversas asociaciones, algún municipio, e incluso algunos monumentos en París como la Torre Eiffel apagarán sus luces, respaldando así la iniciativa.
Desde nuestro Ministerio de Medio ambiente lo ven con buenos ojos y es que, nadie puede actuar por nosotros.

Viñeta: J. R. Mora (gracias de nuevo)

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